El tratamiento químico del aluminio depende de su acabado: el aluminio crudo o natural requiere fórmulas limpiadoras de acción profunda que eliminen el óxido blanco, la suciedad incrustada y las marcas de intemperie (como Erco-Alum HD 360); mientras que el aluminio anodizado posee un recubrimiento protector delicado que requiere limpiadores de pH balanceado, que enmascaran los defectos del anodizado causados por el ambiente.